La avispa africana. La abeja asesina

Avispa Africana: Características

La avispa africana, como la mayoría de la gente puede llegar a pensar, es un insecto del grupo de los himenópteros (abejas, avispas y hormigas). Aunque su nombre puede llegar a crear confusión, en realidad es una abeja, y puede recibir otros nombres como el de abeja asesina o abeja africanizada.

Es considerado como uno de los insecto más peligros del mundo, debido a su comportamiento y las consecuencias que puede ocasionar, ya que debido a la cantidad de picaduras que puede recibir una única persona y la toxicidad de su veneno, el cual es suministrado a través de su aguijón, puede llegar a poner en grave peligro la salud de quien ha sido atacado.

No tiene un nombre científico especifico de su especie, sino que más bien se podría considerar como una subespecie, debido a que se trata de un híbrido. Por aparecer como resultado de la combinación de la abeja común africana conocida, como Apis mellifera scutellata, y algunas abejas domésticas, pudiendo ser de diferentes especies, como Apis mellifera, Apis mellifera ibérica, y posiblemente, alguna más.

La característica por la que destacan estos insectos respecto a otros similares, es su gran agresividad. Presentan un fuerte instinto defensivo, lo que supone que cuando se sienten amenazadas o molestadas son capaces de defenderse y actuar con rapidez, llegando a tal nivel de agresividad, que un simple destello de luz fuerte o un ruido un poco fuerte puede ser motivo de estímulo y provocar un ataque.

Al tener un comportamiento tan defensivo, no suele atacar un solo ejemplar, sino que cuando atacan lo hacen en manada. Además, otra de sus características es que son muy veloces y persistentes, lo que hace que puedan perseguir a un intruso durante 900 metros de distancia desde su enjambre o colmena, siendo una diferencia notable respecto al resto de sus parientes, que solo lo hacen durante unos pocos metros.

Como su nombre indica, su especie originaria procede de África, por ello se parece tanto a ellas, pero en realidad su lugar de hibridación fue en América del Sur. Donde tuvo lugar su estudio e identificación por primera vez, y desde donde se han ido distribuyendo poco a poco a otros lugares.

El mayor peligro que presentan son sus ataques para los humanos, puesto que su papel en el ecosistema es polinizar las flores de la zona que habitan sin ocasionar mayores daños al entorno. Pero en los últimos años se han ido propagando gradualmente hacia el resto de continentes, por lo que el número de ataques se ha visto incrementado, ocasionando graves secuelas a sus víctimas, e incluso ocasionando la muerte a numerosas personas, ya que un ataque puede estar formado por cientos de picaduras, y estas pueden ocasionar un shock anafiláctico.

Además, presentan una capacidad de adaptación relativamente elevada, lo cual les permite adaptarse y sobrevivir en diferentes condiciones, aunque muestras una grata preferencia por climas cálidos, donde su alimento se encuentra en mayor abundancia. Recolectan polen y néctar de las flores que encuentran a su alrededor, para poder alimentar a sus larvas y miembros de la colonia, por lo que hay que destacar el gran papel que tienen en el medio ambiente.

De dónde procede la avispa africana

Su nombre puede llegar a crear cierta confusión, pues una de las especies que dieron lugar a la avispa africana era originaria de África, pero donde tuvo lugar el nacimiento de esta avispa fue en América del Sur. Su historia se remonta a varios cientos de años atrás, en el continente americano no había abejas de la miel, y con el descubrimiento del Nuevo Mundo se llevaron hasta allí colmenas europeas, procedentes de España, estas se adaptaron bien al clima y no ocasionaban problemas a los humanos debido a su carácter tranquilo, y además contribuían con la polinización de muchas especies. Años después, en el año 1956, fueron llevadas a Brasil 47 abejas reinas de la especie Apis mellifera scutellata, originarias de Tanzania, persiguiendo el objetivo de incrementar las cosechas de miel.

En Brasil, se quería desarrollar un programa de mejora genética para aumentar la producción de miel, y se tenía constancia de que, en África, existían unas abejas famosas por su enorme producción de miel, llegando a hablarse de entre 15 y 50 kilos de miel por colmena y según la época del año, aunque presentaban la desventaja de que mostraban un comportamiento mucho más agresivo, que las que se conocían en Europa y era más difícil trabajar con ellas.

Los problemas llegaron cuando durante el estudio, se escaparon algunas de las avispas originarias de África, y se cruzaron con abejas corrientes y domésticas de la zona de origen europeo. Desde ese momento, comenzaron a extenderse y reproducirse por todo el continente. llegando incluso a otros continentes.

Al mostrarse tan agresivas y defensivas pueden llegar a ser peligrosas para los seres humanos, un simple ruido puede desencadenar una reacción negativa hacia cualquier persona que pase cerca y tomen por un enemigo. Para las personas alérgicas puede ser muy peligroso, y para las que no lo son, también, aunque algo menos.

Pues pueden ser atacadas por un enjambre compuesto por varios cientos de avispas, lo cual conlleva que se pueda sufrir una reacción alérgica, debido al número de picaduras y la toxicidad de estas.

Cómo es la avispa africana

El aspecto de una avispa africana es muy parecido al aspecto de las abejas domésticas, presentan un patrón de coloración similar y difícil de diferenciar a simple vista. Físicamente se diferencian en el tamaño, la avispa africana suele ser algo mayor, pero realmente como se diferencian es en un laboratorio.

Aunque no se podrá saber con certeza si se trata de la avispa africana o una abeja domestica sin un análisis morfo métrico, observar su comportamiento y el tamaño de la colmena, puede revelar algunas pistas. La avispa africana, a la hora de buscar un lugar donde construir su colmena es poco escrupulosa, realiza sus nidos en cualquier lugar que pueda y se sienta segura, como en la rama de un árbol. Y suelen mostrarse bastante agresivas frente a la presencia de algún enemigo, atacando en grupo y persiguiendo al intruso durante varios metros de distancia desde su colmena.

Tamaño de la avispa africana

El tamaño de la avispa africana no es mucho mayor al de una abeja europea normal, siendo esta algo más pequeña. Realmente esta diferencia es tan subjetiva que incluso a los apicultores expertos les cuesta diferenciarlas en la mayoría de los casos, ya que la diferencia puede ser de una décima parte mayor respecto a otras especies de Europa.

Lo que las diferencia del resto de abejas, es el tamaño de sus enjambres, siendo los de la avispa africana mucho más grandes. Una colonia de estas avispas puede estar formada por hasta 2000 soldados encargados de la protección de la colmena, mientras que otras especies solo cuentan con una décima parte. Esto conlleva que sean mucho más peligrosas y agresivas, que las abejas de la miel europeas.

Hay mucha gente que confunde la avispa africana y la avispa asiática, siendo las dos especies muy diferentes. La avispa africana es muy parecida a las abejas de la miel, el mayor peligro que suponen para el ser humano son sus picaduras, y contribuyen con la polinización de algunas especies vegetales.

Mientras que la avispa asiática es de un tamaño mucho mayor, es carnívora y una excelente depredadora de otras especies de insectos, como las abejas, lo cual pone en peligro la supervivencia de las abejas productoras de la miel, y de las plantas que necesitan a estos insectos para reproducirse, lo cual puede ocasionar graves consecuencias para el medio ambiente.

Cómo reconocer a la avispa africana

A simple vista es muy complicado diferenciar una avispa africana de las abejas europeas, debido a su apariencia tan parecida, tanto en sus colores como en su tamaño. Para poderlas diferenciar con seguridad, es necesario realizar un estudio en el laboratorio. Este estudio se basa en métodos morfo métricos, que logran establecer diferencias significativas entre un tipo y otro. Pero a pesar de su gran parecido, en ocasionas la diferencia de tamaño se encuentra más marcada pudiendo apreciarse una leve diferencia.

Para poder llevar a cabo su identificación existen otras características, que pueden ayudar a diferenciar una avispa africana de cualquier otra especie de abeja melífera con mayor facilidad, como las que se mencionan a continuación.

La abeja europea es bien conocida por su tranquilidad y baja agresividad, lo cual permite que los apicultores puedan recolectar su miel sin sufrir demasiados ataques, ni poner su vida en peligro. En algunas ocasiones pueden defender su colonia con una actitud agresiva si son molestadas demasiado, e incluso pueden perseguir a los intrusos unos 20 individuos hasta unos 18 metros de su colmena, pero en general son muy pacíficas.

Por el contrario, la avispa africana presenta un comportamiento mucho más agresivo, reaccionando con un numeroso ataque, los cuales pueden superar los miles de ejemplares, frente a una mínima provocación, e incluso llegan a perseguir a su enemigo durante más de 100 metros desde su colonia.

Otra diferencia respecto a su comportamiento, es el tiempo que tardan en volver a la normalidad y tranquilizarse. Después de un ataque, la avispa africana puede tardar horas en volver a la normalidad y seguir con sus actividades, mostrándose muy agresivas durante ese tiempo, incluso habiendo desaparecido el peligro por completo. Por el contrario, las abejas europeas se tranquilizan a los pocos minutos del ataque, y siguen con sus actividades normales.

Además, la avispa africana suele buscar polen a primeras horas de la mañana o a última hora de la tarde con la caída del sol, tolerando ciertas condiciones climáticas, como el frio o llovizna ligera. Mientras que las abejas europeas, salen a pecorear en las horas más calurosas del día, y para mantenerse activas necesitan una cierta temperatura ambiental.

Dónde localizar a la avispa africana

Al tener un comportamiento muy distinto al resto de especies, sus colonias las hacen en lugares diferentes. Las abejas comunes suelen construir sus nidos en huecos secos y cálidos al mismo nivel que la tierra. Sin embargo, la avispa africana tolera mejor las condiciones ambientales y puede construir sus colmenas en cavidades subterráneas, lugares expuestos a las condiciones climáticas, como ramas en los árboles y lugares con cierta humedad.

Al igual que muchos insectos sufren un proceso de metamorfosis. La reina es la única capaz de poner huevos, los cuales coloca dentro de una celdilla formada de cera, de uno en uno.

A los pocos días nace una pequeña larva que, las obreras alimentan y cuidan durante su desarrollo, cuando alcanza su tamaño máximo, las obreras dejan de alimentarlas y sellan la celdilla con cera. Ente momento del desarrollo se llama pupa, y es cuando tiene lugar la transformación de larva a avispa africana adulta.

Una vez que se ha completado su desarrollo, la avispa africana rompe la tapadera y sale. Este grupo de insectos presentan un tipo de reproducción especial, según el tipo de alimento seleccionan que tipo de ejemplar nacerá, obrera, macho o reina.

Cómo son los nidos de la avispa africana

Una de las curiosidades que caracterizan a este insecto es su capacidad de dispersión, a lo largo del año puede construir entre 6 y 12 panales distintos, mientras que sus primas domésticas utilizan el mismo durante todo el año. Esto dificulta las labores de los apicultores y suelen rechazar la avispa africana para su cría, pues al dejar despoblada la colmena la producción de miel disminuye, y deben introducir constantemente nuevas avispas reinas para aumentarla.

Las abejas europeas necesitan espacios amplios y protegidos para construir su colmena, llegando a necesitar hasta 38 litros de volumen para albergar a todos los ejemplares, mientras que la avispa africana puede construir sus colmenas en lugares más expuestos, ocultas por la vegetación. Por ello, en ocasiones son difíciles de observar, y solo se detecta su presencia cuando han sido provocadas y están alteradas.

Picadura de la avispa africana

Hay constancia de algunos ataques producidos por la avispa africana, y los resultados no han sido muy buenos. Ejemplos de ellos son el caso de una pareja de Texas que fueron atacados por un enjambre de alrededor de 30.000 ejemplares cuando paseaban, acabando una de las victimas con unas 200 picaduras. Otro caso tuvo lugar cuando un hombre fue atacado por unas 40.000 abejas, ocasionándole la muerte en América durante el 2013.

Con los ejemplos anteriores, se puede hacer una idea de lo peligrosas que pueden llegar a ser estas avispas. No por su picadura en sí, pues otras especies producen las mismas picaduras e igual de tóxicas, a no ser que se tenga alergia, sus efectos suelen remitir al cabo de un tiempo, sino porque cuando atacan lo hacen en grupo. Además, son muy sensibles a la presencia humana, y es fácil verse rodeado por miles de avispas africanas en un instante.

Como la mayoría de los insectos se comunican a través de compuestos químicos llamados feromonas. Cuando un ejemplar detecta la presencia de un enemigo libera una feromona con un olor dulzón, y avisa al resto de individuos del enjambre, para estimularles e invitarles a que se unan al ataque.

Casi toda la colonia puede comportarse como soldado al ser estimulados, mientras que en las abejas domesticas únicamente lo hacen las abejas soldados, lo cual representa a un 10% del total de la colmena.

Suelen atacar a las zonas más oscuras del cuerpo, con mayor pigmentación, y tienen una mayor predilección por puntos débiles, como los ojos y la cara. Al contrario de lo que la mayoría de la gente pensaría, entrar al agua para escapar de las avispas africanas no sería muy buena idea, pues lo más probable es que debido a su persistencia, estos insectos seguirían cerca cuando se saliese a respirar.

A pesar de la fama que poseen estos insectos, su objetivo no es atacar a los humanos, sino defender la colonia y a la reina de sus posibles enemigos, y como resultado atacan. Al tratarse de ataques mucho más agresivos que los europeos, se les ha llamado en muchas ocasiones abejas asesinas, sin embargo, a lo largo del año se suelen registrar como mucho 40 ataques.

Encontrarse con un nido de avispa africana cuando se pasea o cerca de una casa cerca del campo de pronto, puede ser una de las peores experiencias que se puedan vivir. Por ello, se deben tener algunas precauciones.

  • Se debe evitar la entrada de estos insectos dentro de la casa, por ello se deben sellar o reducir los huecos que tienen un acceso a la vivienda como la chimenea o la plomería, ya que pueden instalarse en ellas.
  • En las ventanas y puertas es muy recomendable instalar una malla fina, que impida la entrada a la vivienda a estos insectos.
  • Otra medida a tener en cuenta es respecto a las fuentes de agua. La avispa africana necesita construir su colmena cerca de una fuente de agua, para evitar que habiten cerca de fuentes o desagües se puede colocar un ambientador con olor a pino o añadir unas gotas de friegasuelos con olor a pino, para que no pueda ser consumida por estos insectos por su olor desagradable. Otra solución podría ser añadir unas gotas de vinagre, así otros animales, como los pájaros, podrían consumir el agua sin peligro, pero ahuyentaría a la avispa africana.
  • Si se encuentra un nido de avispa africana, lo más seguro es alejarse y avisar a las autoridades pertinentes, no es nada sensato quitarlo uno mismo sin protección, y mucho menos intentar dar golpes cerca, lanzar piedras o quemarlo. En el caso de sufrir un ataque lo más recomendable es salir corriendo de allí, cubriendo la cabeza con una camiseta. Lo mejor que se puede hacer es buscar un lugar muy luminoso que las pueda desorientar, o un lugar donde las puedas dejar por fuera, como un edificio, pero nunca meterse en un lago o un rio, pues seguirán allí cuando se intente respirar. También hay que tener en cuenta que mientras se corre, hay que evitar dar golpes o agitar los brazos, estos movimientos puede empeorar las cosas, volviéndolas más agresivas y atraerlas.
  • Por último, se recomienda que cuando se pasee por zonas donde pueda haber presencia de estos insectos, se haga por los senderos habilitados, sin perturbar la naturaleza y con ropa adecuada que proteja la mayor parte del cuerpo posible.

Tratamiento para la picadura de la avispa africana

Una de las características que han hecho famosa a esta avispa es su temida picadura, formada por una sustancia compleja, cuyo veneno puede producir cierta gravedad en función la sensibilidad de cada persona, y el número de picaduras que reciba. Una persona con hipersensibilidad podría sufrir un choque anafiláctico con una simple picadura, sin embargo, una persona no alérgica podría sobrevivir a cientos de picaduras. Hay casos en los que se ha sobrevivido después de sufrir casi 500 picaduras.

Es muy importante acudir lo antes posible al médico, para descargar posibles complicaciones y consecuencias. Las picaduras suelen ser muy dolorosas, por ello un especialista puede suministrar un analgésico para intentar aliviarlo.

El aguijón de la avispa africana, al igual que el de las abejas domésticas, cuando pican a mamíferos se queda enganchado en la piel desprendiéndose parte del sistema digestivo de la abeja, lo cual ocasiona la muerte del insecto.  La extracción del aguijón es muy importante, puesto que, si se intenta retirar con la mano, lo más probable es que se aplaste la bolsa venenífera, se introduzca el veneno y se aumente el daño. Lo recomendable es que lo extraiga un profesional, pero también se puede retirar con ayuda de una tarjeta de cartón o plástico con mucho cuidado, de esta forma se podrá retirar el aguijón sin necesidad de tocar la bolsa. Puede ayudar a calmar el dolor y bajar la inflamación, colocar una compresa con agua fría mientras se extrae el aguijón muy cuidadosamente o después de su extracción.

Además, en caso de emergencia suele ser necesario la administración de antihistamínicos y corticoides por vía intravenosa, y en algunos casos puede llegar a darse un caso severo de choque anafiláctico necesitando epinefrina. Incluso, dependiendo de cada paciente, podría llegar a necesitar sistemas de apoyo vital avanzado.

La Avispa africana en España

En el Nuevo Mundo no existían abejas, por ello se llevaron reinas desde algunas colmenas de Castilla y Extremadura, y fueron repartirlas por el continente para producir miel. Por otro lado, en Asía y África se desarrollaron otro tipo de abejas productoras de miel, mucho más agresivas que las europeas, pero con producciones de miel mucho más grandes. Para aumentar la producción de miel en Brasil, se llevó a cabo un estudio en el que se utilizaron avispas nativas de África, algunas de ellas se escaparon e hibridaron con las abejas domesticas de origen europeo, apareciendo una nueva estirpe con características de las dos especies. Desde aquel momento se han ido reproducción y extendiéndose por el resto de continentes, llegando hasta el territorio español.

En la actualidad, la avispa africana se encuentra distribuida por toda España, debido a que toleran diferentes temperaturas y se adaptan a diferentes climas. En las zonas costeras se dan unas condiciones más favorables para su supervivencia, lo que permite que sea más frecuente encontrarse con ellas. Pero hasta el momento no suponen una amenaza para las abejas nativas, pues realmente no son una competencia. Siendo el mayor problema su agresividad y los ataques que producen a los humanos.

Tratamiento para el control de la Avispa africana

Antes de tomar medidas contra la avispa africana, hay que tener en cuenta que este tipo de abeja no ocasiona daños al ecosistema, ni a los humanos si estos no se aproximan a una colmena. Estos insectos contribuyen a la polinización de los cultivos y producen grandes cantidades de miel, como hacen otras abejas melíferas.

Los apicultores, aunque prefieren las abejas europeas por ser más dóciles y permanecer durante más tiempo en la colmena, utilizan la avispa africana en sus colmenas. Lo cual demuestra que se puede trabajar de forma segura y eficiente con ellas, siempre y cuando se tengan las habilidades y técnicas necesarias para gestionar estos insectos de forma adecuada, que difieren de las técnicas utilizadas en las colonias europeas.

Aunque hay países que han rechazado la utilización de las avispas africanas, en América del Sur se ha extendido mucho su cultivo. De hecho, la gran presencia de este tipo de abeja, ha posicionado esta zona entre los principales productores de miel en el mundo.

Una técnica que se suele utilizar para intentar disminuir su agresividad, y facilitar su manejo, es intentar introducir en la colmena de avispas africanas, una reina europea.

Esto hace que no sea una plaga a la que hay que erradicar necesariamente, aunque haya que tener en cuenta algunas medidas para evitar sus ataques. Los apicultores que trabaja con este tipo de abejas, usan equipos de protección especiales, formado por botas, guantes, mono y velo para la cara, lo que se conoce como un traje completo.

Por lo que, si se va a proceder a retirar una colmena que está cerca de una vivienda o un lugar de paso, lo recomendable es avisar a unos profesionales. Pero si lo va a retirar uno mismo, debería utilizar un traje completo, al igual que el que utilizan los apicultores. Además, se recomienda que el velo sea de color claro para evitar que sean atraídas a esta zona.

 

 

 

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